viernes, 26 de octubre de 2018

Teología de los teólogos resentidos.

Yo no se mucho del señor René Padilla, salvo que es un teólogo reconocido por un segmento de la población de teólogos de América Latina. Sin embargo, si había notado que él, al igual que otros teólogos como el señor Harold Segura, son abiertamente teólogos de la liberación. Para mi, esto es suficiente para marcar una distancia prudencial de ellos y a la vez presentar defensa de la fe, o "teología de la resistencia".

Esta mañana vi una publicación del señor Padilla usando los evangelios para supuestamente desenmascarar al candidato a la presidencia del vecino país, Bolsonaro, y por supuesto, que eso fue suficiente para terminar de caer en cuenta, o ya no tener dudas, que este señor está comprometido con la izquierda latinoamericana, y sino fuera así, al menos le está haciendo un gran favor al Foro de São Paulo, ¿tan preocupados están por la brutal aceptación de Jair Bolsonaro en su nación? Eso parece, hay mucha gente preocupada y nerviosa por la posible victoria del capitán.

Ese infame Foro que ha financiado a la izquierda de América Latina y que tanto daño a hecho a Venezuela, tiene la misma actitud que el señor Padilla, ¿casualidad? ¿pudiera ser posible incluso, que el señor Padilla y otros teólogos sociales o mejor dicho, socialistas hayan recibido alguna vez fondos del Foro para adelantar sus ideas en América Latina por medio de la impresión de libros, entre otras cosas? No lo se, pero no me extrañaría.

Por lo pronto, me queda esa impresión de traición a Cristo, ese mal sabor a Ernesto Ché Guevara, a Camilo Torres, etc., en la actitud y escritos del señor Padilla. Sería bueno que él dejara claro al menos si apoya a Lula y Hadad, ¿se atreverá a mostrar su apoyo a este reo de la justicia brasileña y a su peón, como ya otros lo han hecho? Sigo percibiendo en el “quehacer teológico” de estos señores, el resentimiento, el infantil anti-imperialismo, el discurso típico de la rancia izquierda fracasada de América Latina y una falsificación del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo que no puede menos que generar rechazo. 

Ruego a Dios que los cristianos bíblicos tengan la sabiduría para detectar este veneno, ruego al Señor que los teólogos de nuestro continente sepan descubrir la trampa de la teología de la liberación que se disfraza de bondad y esperanza, estamos a tiempo, hoy más que nunca debe ser expuesta esta teología como una falsa doctrina nacida en los laboratorios mismos del infierno.

Finalmente, y honestamente lamento tanto que esa teología se haya apropiado de un nombre de tanta dignidad, "liberación", que tiene que ver con nuestra anhelada libertad, ciertamente debería tener otro nombre. Para mi, esa "teología" seguirá siendo una falsa doctrina, un ejercicio de canalización premeditado y mal intencionado del rencor, un método que perpetúa la división, el odio de clases, el odio de sexos, el odio de razas, la lucha de cláses como motor de la manipulación y el resentimiento propio de las estrategias comunistas, quizá debería llamarla así, "teología de los teólogos resentidos" ; o "Teología de la Revolución".

© Por Fares Palacios. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

jueves, 25 de octubre de 2018

Por la gracia de Dios el lunes 5 de noviembre del presente año, se estrena en la ciudad de Caracas el programa radial 'COSMOVISIÓN CRISTIANA'.

Por la gracia de Dios el lunes 5 de noviembre del presente año, se estrena en la ciudad de Caracas el programa radial 'COSMOVISIÓN CRISTIANA' por SINTONÍA 1420 AM. Pido muchos sus oraciones por este ministerio donde deseo junto con mi equipo:

“Comunicar de manera eficaz y bíblica, la perspectiva cristiana histórica de la vida, dando respuesta a las grandes interrogantes de la existencia humana.” 

El programa será transmitido todos los lunes, si el Señor quiere, a las 3 pm., hora de Caracas. El link de la emisora es el siguiente: http://www.radiosintonia1420.com.ve/audio.html allí se puede escuchar el programa en vivo. 

¡Damos gracias a Dios por su provisión y generosidad al abrir esta puerta para la proclamación del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo en tiempos difíciles! ¡Oren por nosotros por favor!

No todos podemos irnos, no todos queremos irnos, no todos debemos irnos.

Boca de Uchire - Venezuela. 
No sé en base a qué criterio alguien puede decir despectivamente que de Venezuela "se fue toda la reserva moral", o "se fue toda la gente buena y profesional", o "se fueron todos los genios y emprendedores", etc... eso no es verdad... no dudo de que se han ido muchos bueno hombres, gente brillante, genios y emprendedores, Dios los bendiga, entre ellos tengo a muchos amigos amados, hermanos y familia... pero su brillo se deja ver con claridad porque están ahora fuera de la cortina de hierro.

No obstante, dentro de esta cortina infame, fría y oscura, veo todos los días a niños, jóvenes, adultos y ancianos que que resisten con dignidad, con buenas obras, veo a médicos prodigiosos resistiendo en medio de un campo de batalla, y trabajando con las uñas... veo a los genios creando, escribiendo, planeando y a emprendedores sorteando las trampas para progresar y tener qué comer, veo a hombres de Dios dando todo el consejo de Dios a todo el pueblo de Dios con la Sagrada Escritura en sus manos, llorando con los que lloran, riendo con los que ríen... su brillo se verá con claridad cuando sea quitada la cortina, aunque yo lo veo cada día acá adentro, y mucho más importante, lo ve Dios.

No todos podemos irnos, no todos queremos irnos, no todos debemos irnos... alguien tiene que permanecer para la reconstrucción del país... al igual que las naciones de Europa y Asia florecieron después de situaciones horrendas de guerra y pobreza, perdiendo casi la mitad de su población, pero levantándose otra vez y ahora siendo punta de lanza en el mundo, así lo hará Venezuela, porque se han ido miles, pero aún quedamos millones, la esencia de Venezuela sigue aquí.

Quizá algún día algunos de nosotros debamos irnos, o quizá no, pero yo se que mi país volverá a brillar un día entre las naciones, no en vano está siendo sometido a este horno purificador, a fin de que la escoria sea quitada y se deje ver la belleza del oro y la plata.

© Por Fares Palacios. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

martes, 24 de julio de 2018

Cuando llegué a Cúcuta.

Cuando llegué al terminal de Cúcuta, la anciana cambió de pronto su mirada, y ahora parecía una madre y me dijo con ese acento nortesantanderiano y con una ternura que me hizo mucho bien, que tuviera cuidado, que cuidara mis cosas, que no me confiara en ese terminal, le di las gracias, y me despedí con una sensación cálida en mi corazón, su actitud era otra, al principio parecía molesta, sobre todo porque yo no paraba de preguntar ¿cuando llegaría a mi destino?, ya saben, como cuando uno está nuevo en un lugar y no conoce a nadie, le pregunta al que está más cerca, o al que tiene más rostro de colaborar. Yo no me preocupé mucho, no le dije que yo era de Caracas y que estaba preparado para casi todo y que no confiaba tan fácilmente en desconocidos, menos fuera de mi país. Lo cierto es que llegué justo unos minutos antes de arribar mi bus expreso con rumbo a Medellin, luego de una fila de más de cuatro horas para sellar el pasaporte, fue algo providencial. Dos cosas recuerdo de ese día, y hoy quiero compartirla con ustedes.

La primera, es que en el terminal había muchos negocios con muchas cosas apetecibles. Yo no había comido desde que salí de Caracas, creo que pasé dos días sin comer, o tres, no lo recuerdo bien, solo bebiendo agua. Uno de los puestos de venta de comida tenía muchas manzanas, las mismas que años atrás comprabamos en casa, las que yo comía cuando era un niño. Las vi, coloradas y brillantes, con la etiqueta esa que llevan las manzanas importadas. De inmediato pregunté cuanto costaban, y me di cuenta que podía comprar una manzana con unas pocas monedas, algo extraño para un venezolano en este tiempo, donde el dinero ha desaparecido, mucho más las monedas.

Vi las manzanas, pensé en mis hijos a los cuales les gustan tanto, y al pensar en ellos por un momento, casi me niego a comprarlas por un sentimiento de culpa, pero entendía que debía comer algo y que no había ningún problema ni nada malo en que lo hiciera, y más si eran manzanas. Lo cierto es que con unas monedas compré tres manzanas, una para ese momento, y dos para el resto del viaje. Bueno... tratando de disimular mi alegría, tomé una de las manzanas y llegó el momento que podría describir como apoteósico.

Sentí de nuevo el crujir en mi boca de esta fruta del Señor, la jugosa dulzura, el sabor que fue como si se abriera una puerta al pasado y pude ver el rostro de mi abuelo que ya está con el Señor Jesucristo, pude ver a mucha gente que estaba escondida en mi memoria, el gusto era el mismo, ¡que explosión de sabor en mi boca y que maravillado estaba yo de la gracia de Dios! De inmediato, una lágrima corrió por mi mejilla derecha, que pronto quité con mi mano, y seguí caminando al expreso de Brasilia.


Lo segundo que recuerdo y que quiero compartir, no es menos especial. El expreso llegó, y ya era tiempo de subir a él. Yo no debía guardar maletas, nunca viajo con maletas grandes, solo con un bolso de espalda con unas mudas de ropa y mi Biblia, entre otras cosas pequeñas, así que estaba de primero en la fila para ingresar a la unidad. Una mujer de edad madura, impecable, con una sonrisa en su rostro, me pidió el boleto, y de inmediato sacó de una gavera un jugo de frutas, una galleta, unos audífonos, y un "Dios te bendiga, bienvenido"... ¡cómo no amar a Colombia y cómo no alabar a mi Señor Jesucristo!, cuando estaba dentro del expreso, me sentía seguro, Dios estaba conmigo, no tenía dudas de que llegaría bien para cumplir mis compromisos pastorales, y así fue.

© Por Fares Palacios. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.

miércoles, 3 de enero de 2018

¿Palabra profética del año?

Yo no quiero sonar odioso, y la verdad es que mucho menos deseo hacer sentir mál a nadie. Pero no puedo dejar de sentir incomodidad y hasta molestia al leer algunas páginas en internet que afirman ser cristianas pero que tienen prácticas extrañas. En Venezuela ya estamos acostumbrados (eso no es bueno, y es lamentable) a que cada año los adeptos de la religión Yoruba den algo que se llama "La Letra del Año" que es una especie de profecía anual.

Algo parecido ha venido sucediendo en iglesias que denominaré neo - evngélicas, o post - evangélicas que a pesar de que sostienen aún doctrinas que se pueden reconocer ortodoxas, han sido secuestradas por mercaderes de la fe, por hombres que han hecho de la grey de Dios un negocio deshonesto, alejando poco a poco a las almas de la verdad que da vida.

¿Cultura Cristiana?

Claro que existe una cultura cristiana, sin duda alguna existen principios eternos, inmutables, universales y fundamentadores de la sociedad, de la ley civil y penal, de la moral práctica y la fe. La tenemos en las sagradas Escrituras judío/cristianas, y esa cultura forma parte de una tradición de más de mil años en Oriente y Occidente.

Me sorprende cuando alguien justifica la adhesión a una práctica abiertamente contraria a los principios cristianos argumentando que es "un asunto cultural o de consciencia o de interpretación" y como están las cosas cualquiera podrá "legitimar" incluso una aberración protestando asuntos culturales, libertad de conciencia y libre examen de las Escrituras. 

La verdad es que miro cada día con mayor cautela a quienes afirman ser "libres pensadores". Eso suena muy bien, sobre todo en nuestros días de "diversidad", pero la verdad es que solo somos "libres pensadores" cuando nuestra conciencia es liberada por la verdad absoluta que es Jesucristo y su doctrina que implica una cosmovisión cristiana histórica que necesariamente debe impregnar al ser humano de forma integral impactando a la familia, a la comunidad, a la ciudad y a la nación.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

¡Esta aparente derrota es nuestra victoria! Sobre la masacre en la Primera Iglesia Bautista de “Sutherland Springs” en Texas, EEUU.

El domingo el Señor nos bendijo con la bendición del compañerismo cristiano y la exhortación de nuestro Señor por medio de la Sagrada Escritura en nuestra liturgia. Sin embargo, amén de esa alegría, ya llegando a casa la primera noticia que recibí fue sobre una masacre en la Primera Iglesia Bautista de “Sutherland Springs” en Texas, EEUU. No pude evitar derramar lágrimas por nuestros hermanos y sentir una profunda indignación. Seguidamente recordé que esto ya había pasado antes, así que no es la primera vez que una iglesia evangélica en EEUU es blanco de hombres depravados. Esto está pasando en todo el mundo, hace poco también vi horrorizado cómo un sacerdote cristiano copto era asesinado por un musulmán en Egipto a plena luz del día y en la calle.

Cristianos de distintas tradiciones están padeciendo todo tipo de persecusiones en el mundo y estas persecusiones están cada vez más cerca de nosotros. Algunos podrían decir que hasta hace poco, una iglesia evangélica en los EEUU era el lugar más seguro para una familia, pero esto ha cambiado al parecer, pues los cristianos se han convertido en blancos de ataques en Oriente, Asia, Europa y ahora, América. A pesar del dolor que esto supone, y de la indignación profunda y de las luchas del alma por mortificar la cólera, debemos reconocer que no nos ha sorprendido. Quienes conocemos las Sagradas Escrituras, sabemos que estas cosas fueron ya advertidas por nuestro Señor Jesucristo.