El cristianismo no es una invitación a una vida fácil. Cuando nuestro Señor Jesucristo estuvo en la Tierra, era seguido por grandes multitudes. Muchas personas seguían al Hijo de Dios porque Él sanaba las enfermedades y las dolencias, y porque podía darles panes y peces.
En el santo Evangelio según San Lucas, 14, 25-33, vemos una escena paticular. Grandes multitudes le seguían, pero Jesús se voltea y les dice que cualquiera que ama más a su familia, o a su propia vida, no puede ser un discípulo.
Y aún más, si alguno no toma su cruz y le sigue hasta el final, no puede ser su discípulo. He leido muchas veces este texto del el evangelista, y cada vez que lo leo tiene más sentido para mi. La gente le seguía para ser aliviada de sus dolores y miserias, pero Cristo les advierte que si quieren ser sus discípulos, deben considerar muy bien su decisión y lo que esto implicaba, a saber, un amor radical y una disposición a ser crucificados.
En el santo Evangelio según San Lucas, 14, 25-33, vemos una escena paticular. Grandes multitudes le seguían, pero Jesús se voltea y les dice que cualquiera que ama más a su familia, o a su propia vida, no puede ser un discípulo.
Y aún más, si alguno no toma su cruz y le sigue hasta el final, no puede ser su discípulo. He leido muchas veces este texto del el evangelista, y cada vez que lo leo tiene más sentido para mi. La gente le seguía para ser aliviada de sus dolores y miserias, pero Cristo les advierte que si quieren ser sus discípulos, deben considerar muy bien su decisión y lo que esto implicaba, a saber, un amor radical y una disposición a ser crucificados.
